sábado, 14 de junio de 2014

MODELO DE CASTELLÓ

En 1986 Castelló pretendía operativizar el objeto de estudio de la superdotación, para lo que propuso como criterios fundamentales para su definición.
  • Dependencia del contexto y necesidades sociales.
  • Importancia de la producción.
  • Ponderación de factores implicados.
  • Diferenciación cualitativa entre superdotado y talentoso en cuanto a características internas y potencial de producción.
  • Capacidad de medición de las características.

De esta forma nos encontramos con dos grupos de individuos excepcionales. El primero, formado por los superdotados, que son los verdaderamente excepcionales intelectuales, en el sentido de que disponen de un conjunto de características que garantizan un alto nivel de funcionamiento de toda la estructura del intelecto. El segundo grupo lo constituyen los talentosos, que se caracterizan por rendimientos parciales extraordinarios en algún factor de la mencionada estructura o en otras áreas no estrictamente intelectuales.
El grupo de talentosos dependerá directamente de los valores sociales predominantes en un momento dado, ya que pueden existir sujetos con habilidades excepcionales que no gocen de suficiente utilidad o interés socio-cultural, por lo que pasen desapercibidos.
Más tarde, Castelló y Batlle (1998) proponen un protocolo de identificación que se extrae de dos instrumentos de medida ya elaborados y baremados como son la BADyG (Batería de Aptitudes Diferenciales y Generales; Yuste, 1989) y el Test de pensamiento creativo de Torrance (Torrance Test of Creative Thinking, TTCT, 1974). Dicho protocolo permite diferenciar las distintas formas en las que se puede manifestar la alta habilidad: superdotación, talento académico, talento figurativo, talento artístico figurativo, talento verbal, talento numérico, talento espacial y talento creativo. Esta propuesta trata de cubrir las dos principales problemáticas relacionadas con la identificación, tanto de la superdotación como del talento, que son: por un lado, la baja congruencia entre los criterios teóricos y los procedimientos de identificación y, por otro, la frecuente confusión terminológica en el uso de conceptos referidos a la alta habilidad (superdotación, talento, precocidad, etc.) Una concreción de este modelo, al igual que la desarrollada en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, son las experiencias que se han llevado a cabo en las Palmas de Gran Canaria (Artíles et al., 2003; Artiles y Jiménez, 2005b).
Este modelo nos permite identificar alumnos superdotados y también talentosos, según la siguiente tipología: a) alumnos que muestren talentos simples o específicos (referidos a una sol variable); b) alumnos que manifiesten talentos múltiples (referidos a varias variables conjuntas); c) alumnos que muestren talentos complejos (referidos a varias variables conjuntas), dentro de los cuales podemos encontrar, el talento académico, talento figurativo y talento artístico-figurativo; y d) alumnos que presentan talentos conglomerados en los que nos podemos encontrar la combinación de la configuración intelectual del talento académico, figurativo y/o artístico-figurativo con el talento simple o múltiple.
La configuración intelectual en el caso del talento simple se corresponde con un percentil de 95 o superior en una sola aptitud específica (como, por ejemplo, un talento verbal, un talento matemático, un talento espacial, un talento creativo o un talento lógico).
También podemos encontrar un talento múltiple que presenta un perfil intelectual en el que son varias las aptitudes específicas que se situarían en un percentil de 95 o por encima.
El talento complejo es aquel que está constituido por la combinación de varias aptitudes específicas que puntúan 80 o por encima del percentil 80. Dentro de esta categoría nos podemos encontrar con: a) el talento académico que resulta de la combinación de razonamiento verbal, razonamiento lógico y memoria; b) el talento figurativo que resulta de la combinación de razonamiento lógico y espacial, y c) el talento figurativo-artístico que a la combinación del talento figurativo le incluye la creatividad.
Por último, en el talento conglomerado podemos encontrar diversos perfiles intelectuales, podría ser considerado como conglomerado al talento que resulta de la combinación de un talento académico con una o varias aptitudes específicas, también el resultante de un talento figurativo con una o varias aptitudes específicas, o cuando en un perfil encontramos un talento figurativo en combinación con un talento académico y varias aptitudes específicas.

Configuración cognitiva de talentos y superdotado.
A continuación detallamos los criterios de identificación de alumnos/as superdotados y cada uno de los tipos de talento que propone Castelló.
Superdotación.
La configuración cognitiva de la superdotación se caracteriza por la disposición de un nivel bastante elevado de recursos de todas las aptitudes intelectuales. La evolución de la superdotación es lenta y compleja, siendo difícil que se manifiesten los procesos e interacciones más sofisticados antes del final de la adolescencia. A pesar de ello, las aptitudes básicas, tal y como se miden a través de los tests de inteligencia, se pueden evaluar a partir de los 12 años. La inteligencia social, motriz o emocional también forma parte de la superdotación. Éstas deberían ser evaluados con tests apropiados (Castelló, 2002).
La evaluación y el diagnóstico del alumno superdotado se deben hacer con una batería de aptitudes más una medida de la creatividad. Las variables que hace falta incluir son : aptitud verbal, numérica, espacial o figurativa, razonamiento lógico y creativo y gestión de memoria. Si la batería que se utiliza no incluyera la gestión de memoria, esta variable puede ser valorada con tets de memoria a largo plazo. Para confirmar el diagnóstico hace falta lograr un percentil 75 o superior en todas las áreas: razonamiento verbal, razonamiento numérico, espacial, creatividad, razonamiento lógico y memoria.
El perfil del superdotado se caracteriza por su gran flexibilidad, lo que significa una buena aptitud para tratar con cualquier tipo de información o manera de procesarla. Suelen ser alumnos que disfrutan con situaciones complejas, que exigen utilizar recursos diferentes de manera simultánea. No debe sorprender que estos alumnos no alcancen un rendimiento muy alto en las tareas escolares pero sus resultados, en general, suelen ser satisfactorios. La identificación un tanto informal que hacen los profesores suele referirse a los discretos rendimientos, pero a su gran curiosidad para plantear el “por que” sobre las cosas, a referirse a “qué pasaría si…”, sin reparar demasiado en almacenar información o centrarse en detalles o datos concretos. Debido a que también disponen de una cierta inteligencia social y emocional, raras veces tienen complicaciones importantes en su interacción con sus compañeros. Aunque presentan un comportamiento independiente y suelen seguir sus propios criterios.
No suelen presentar problemas serios en el aula. Pero, su excepcionalidad cognitiva, puede conducirles a niveles muy discretos de motivación, lo que lleva a aburrirse en clase y rechazar las actividades del gran grupo. Por ello, hay que contemplar que el aprovechamiento de los aprendizajes es muy limitado, en proporción con el que podrían lograr.
Talento matemático.
Las personas con este tipo de talento se caracterizan por disponer de elevados recursos de representación y manipulación de informaciones que se muestran en la modalidad cuantitativa y/o numérica. Suelen representar cuantitativamente todo tipo de información, bien sea matemática o de otro tipo.  Las personas que poseen un buen razonamiento matemático disfrutan especialmente con la magia de los números y sus combinaciones, son personas capaces de encontrar y establecer relaciones entre objetos que otros no suelen encontrar. La eficacia de estas personas suele ser algo irregular, resulta muy elevada en aquellas áreas en las que predomina la información cuantitativa, mientras que suele ser discreta cuando predominas la actividad verbal.
La evaluación y el diagnóstico se pueden realizar mediante subescalas de aptitud numérica y se deben completar con otras tareas de razonamiento matemático. El alumno con talento matemático ha de obtener un percentil igual o superior a 95 en las escalas que valoran el razonamiento matemático.
La representación cuantitativa de la información y los intereses que se derivan no suelen ser procedimientos muy eficaces de socialización.
Los posibles problemas de estos talentos pueden darse en la motivación, pues son alumnos a los que su gran preferencia por las tareas matemáticas, les lleva a despreciar y rechazar las otras tareas escolares. La intervención para el talento matemático debería centrase en lo siguiente: la ampliación de tareas y contenidos en materias de tipo cuantitativo, en la misma línea que los talentos académicos; la compensación de las áreas y recursos mal utilizados, en este sentido hay que restaurar la motivación y el nivel de rendimiento; y el entrenamiento de habilidades comunicativas y de interacción social.
Talento lógico.
En el caso del talento lógico, la configuración cognitiva es muy parecida a la del talento creativo, pero la funcionalidad que hace de sus recursos es mucho más elevada, puesto que influyen tanto parámetros culturales como escolares. Las subescalas de razonamiento lógico son instrumentos adecuados para valorar su potencial. Cabe esperar una puntuación igual o superior al percentil 95.
Respecto a las situaciones académicas hay que decir que tendrá el éxito asegurado siempre que las actividades exijan utilizar los procesos del razonamiento deductivo o inductivo, los silogismos y, por supuesto, la manipulación de conceptos abstractos que requieran una definición precisa. Suelen rechazar las situaciones muy ambiguas o abiertas, de manera que a veces suelen manifestar una cierta rigidez. Cuando tiene que aplicar normas o criterios, dicha rigidez dificultad su interacción social. Académicamente no suelen presentar ningún problema importante, pero las dificultades las encuentran en la interacción con sus compañeros, precisamente por el rigor que tienen para aplicar normas y reglas.
De la intervención que precisa este tipo de talento hay que decir que se deberían trabajar los procesos de socialización, procurando incidir en la flexibilización de sus patrones o modelos de conducta y en la inclusión de otros valores en la representación de las personas, más allá del razonamiento.
Talento social.
Se caracteriza por disponer de amplios recursos de codificación y toma de decisiones referidos al procesamiento de la información social. El rasgo más característico de las personas con inteligencia social es su habilidad para interactuar con sus compañeros y adultos. El talento social tiene una capacidad especial para ayudar a que un grupo alcance sus objetivos y mejore sus relaciones humanas.
Sobre la evaluación y diagnóstico, no existen pruebas formales para evaluar este tipo de talento. Sin embargo, sí podemos valorarlo mediante los cuestionarios existentes sobre inteligencia emocional, que comprenden tareas de habilidades sociales y donde los perfiles de liderazgo pueden ser muy útiles para valorar un posible talento social. Para los niños pequeños, Gardner y sus colaboradores han dispuesto unas tareas dentro de su Proyecto Spectrum, orientadas a valorar la Inteligencia Inter e Intrapersonal Gardner, Feldman y Krechewsky 1998).
Un rasgo esencial es la facilidad que demuestran para interactuar con sus compañeros y adultos. Muestran mucha flexibilidad para ajustar su vocabulario y comportamiento al de los demás y perciben con cierta facilidad las normas y reglas de cada grupo social. Su socialización es buena y suelen manifestarse como líderes. Por ello, esa buena socialización puede ser un aliciente para lograr excelentes resultados en sus aprendizajes. Ahora bien, pueden presentar posibles problemas en el aula, como por ejemplo, movilizar y liderar al grupo de clase o a algún compañero contra el profesorado o incluso contra algún colega dentro del aula. No obstante, suelen ser situaciones muy excepcionales, pero que el profesor debe considerar.
Talento creativo.
Este tipo de talento es simple, en la medida en la que predomina una gran capacidad para la innovación. Los talentos creativos son aquellos cuyo funcionamiento cognitivo manifiesta poca linealidad, suelen tener una gran capacidad para explorar las diferentes alternativas, para resolver problemas, su pensamiento es dinámico y flexible y su organización mental es poco sistemática. Cabe esperar que la creatividad no esté únicamente asociada a la producción artística, sino que es un recurso de uso general, de la misma manera que sucede con la lógica.
Para la evaluación y el diagnóstico de este tipo de talento se utilizan los tests de creatividad. Hay que esperar un percentil mínimo de 95. Preferentemente las escalas que no exijan lenguaje son una alternativa menos sesgada para valorar la creatividad. Respecto a las implicaciones educativas hay que decir que estos alumnos suelen manifestar comportamientos muy variados y, con cierta frecuencia, son diferentes a los considerados como normales. Por ejemplo, no es extraño que los profesores y los mismos padres digan que son traviesos o hiperactivos. Esto hace que presenten, a veces, dificultades de atención y concentración. Su pensamiento es creativo, que aún siendo muy importante para la actividad profesional, no suele ser eficaz dentro del medio escolar, actuando más bien como un obstáculo. Por tanto, los bajos rendimientos académicos suelen ser con frecuencia un rasgo característico de este tipo de talentos. Su pensamiento creativo les sirve para tener una gran socialización con sus compañeros. Uno de los problemas que suelen tener en la escuela se refiere a la manera de procesar, organizar y representar la información, pues lo hacen mediante procedimientos no demasiado escolares, puesto que ellos no utilizan los procesos de razonamiento lógico-lineal, que son los que apoya la escuela, por lo que su pensamiento lateral les juega malas pasadas.
Talento verbal.
Las personas con talento verbal son aquéllas que muestran una extraordinaria inteligencia lingüística, que se concreta en una gran capacidad para utilizar con claridad las habilidades relacionadas con el lenguaje oral y escrito. Saben escuchar y comprender. El buen dominio que tienen de los instrumentos lingüísticos, favorece su rendimiento escolar.
La evaluación de este tipo de talento se puede hacer con escalas de aptitud verbal. Se suele recomendar utilizar varias para garantizar una exploración completa. El punto de corte se sitúa en el percentil 95.
Respecto a las implicaciones educativas hay que decir que como la mayor parte de la información escolar se presenta en un formato verbal, estos talentos obtienen un buen rendimiento académico. Su interacción social suele ser buena. No suelen manifestar problemas de aprendizaje ni de socialización, aunque en las áreas donde pueda existir alguna descompensación, puede aparecer algún tipo de problemas. En las áreas de matemáticas o plástica, donde la forma de representación de la información es diferente, podrían aparecer ciertas dificultades. La intervención en estas personas hay que centrarla en ayudar a complementar la representación verbal con otras formas de codificación. También suelen dar muy buenos resultados los trabajos que exigen obtener información de diferentes fuentes documentales y de manera autónoma.
Talento académico.
Es un tipo de talento complejo en el cual se combinan recursos elevados de tipo verbal, lógico y de gestión de la memoria. Los talentos académicos manifiestan una gran capacidad para almacenar y recuperar cualquier tipo de información que se pueda expresar verbalmente, suelen tener además una buena organización lógica. Las funciones que manifiestan los talentos académicos son idóneas para los aprendizajes formales. Suelen trabajar bien con tareas verbales, numéricas, espaciales, de memoria y razonamiento, consideradas todas ellas capacidades mentales primarias, necesarias para lograr el éxito académico.
Las implicaciones educativas del talento académico implican presentarle actividades que tengan cierta lógica interna y contenidos verbales. Los talentos académicos suelen obtener rendimientos muy elevados en la escuela, tienen facilidad en cualquier ámbito, lo que redunda en su alto rendimiento escolar. Suelen obtener información de diferentes fuentes estructuradas (escuela, ambiente, televisión, prensa, soportes informáticos, etc.) de forma autónoma, información que rentabilizan bien. El bagaje de conocimientos y vocabulario que poseen es mucho más extenso que el de las personas de la misma edad e incluso que los adultos. No resulta extraño que los contenidos del currículo ordinario de un determinado curso ya estén,  en su mayor parte, alcanzados por estas personas, antes de comenzar las clases.
Algunos problemas que pudieran tener los talentos académicos podrían resumirse de la siguiente manera: a) tendencia al aburrimiento en el aula, dado que suelen utilizar mucha información y aprenden a un ritmo muy rápido los nuevos contenidos, el ritmo de aprendizaje en el aula y los contenidos ordinarios suelen ser poco motivadores; b) el vocabulario rico y extenso que manejan, junto con los intereses que son más amplios y diferentes a los de los compañeros, hace que la comunicación e interacción social del talento académico se haga difícil; c) los resultados académicos tan brillantes que obtienen suelen llevarles a tener una sobre autoestima y, por consiguiente, actitudes despectivas hacia sus compañeros; y d) la facilidad para el aprendizaje suele dificultar la consolidación de hábitos de trabajo y estudio. Estos hábitos no se echan en falta durante los primeros cursos, pero se van constatando a medida que se avanza en el sistema escolar.

Talento artístico-figurativo.
La configuración intelectual que subyace en el talento artístico se fundamenta en la aptitud espacial, el razonamiento lógico y el creativo. Es propio de los individuos que manifiestan una gran capacidad para percibir imágenes internas y externas, transformarlas, modificarlas y descifrar la información gráfica. No todos los alumnos que muestran capacidades visuales exhiben las mismas habilidades. El talento artístico-figurativo, al igual que el académico, es un talento complejo en el cual la interacción de esas habilidades resulta crítica.
La evaluación de las distintas aptitudes se debe realizar mediante diversas actividades y escalas de tipo figurativo o espacial, de razonamiento lógico y tests específicos de creatividad. Un percentil superior a 80 resulta un buen punto de corte. No hay que olvidar que la producción artística puede manifestarse en diversos campos como la pintura, la escultura, la fotografía o el diseño. A la hora de valorar los productos, es necesario contar además con las destrezas de ejecución o de utilización de los instrumentos. Las implicaciones educativas para el talento artístico-figurativo hay que buscarlas en el ámbito extracurricular. Se puede implicar al niño en el taller de un pintor, o bien en la escuela de bellas artes o en cualquier actividad que, por lo general, se realiza fuera del aula y del contexto escolar, por tanto, exige flexibilización curricular y motiva mucho al alumno.
El principal problema que puede tener este tipo de talento es el motivacional. El talento artístico-figurativo tiene recursos cognitivos suficientes para lograr un buen aprendizaje, aunque discreto, porque sus intereses y motivaciones están fuera de la escuela.
Precocidad.
El niño precoz es aquél que presenta un ritmo de aprendizaje y desarrollo a unos niveles superiores a los compañeros de la misma edad. Son alumnos con mayores recursos intelectuales que sus compañeros del aula ordinaria. Sin embargo, cuando su maduración se ha acabado, su capacidad intelectual es normal. La precocidad es más llamativa cuando el niño es más joven.
La evaluación del niño precoz debería hacerse con pruebas convencionales de CI o bien con tests de aptitudes. Los resultados de cualquier test utilizado, deben ser superiores que los esperados para los niños de su edad. Hay que decir que las implicaciones educativas hay que orientarlas de la misma forma que para el talento académico o talentos específicos, porque sus rendimientos son superiores a los de sus compañeros. Sin embargo, hay que prestar atención a la maduración emocional, porque ésta no necesariamente tiene que seguir el mismo ritmo que la cognitiva. Suele ser frecuente la disincronía intelectual en el caso de la precocidad intelectual.
Las dificultades con que pueden encontrarse los niños precoces es parecida a la que se ha descrito en el apartado correspondiente al talento académico (se aburren en clase, presentan dificultades de interacción social y autoestima), además de problemas de frustración y de autoimagen al finalizar su maduración.

Finalizaremos la exposición del modelo que propone el profesor Castelló añadiendo que se concibe al superdotado como aquel individuo que puede manifestar un rendimiento intelectual superior, gracias a la posesión de unas aptitudes superiores implicadas en el rendimiento mental. Además, se trata de un sujeto que manifiesta ciertas aptitudes o combinaciones de las mismas, distintas a las que se pueden detectar en el grupo normal. 

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